DEFENSORIA DEL PUEBLO

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Jueves, 08 Marzo 2018 14:00

En el Día Internacional por los Derechos de las Mujeres

Este 8 de marzo, Día Internacional por los Derechos de las Mujeres, en el marco del contexto actual que estamos viviendo, nos parece importante como institución de derechos humanos, recordar los antecedentes históricos de la conmemoración de esta fecha, pero también de la propia existencia de los derechos humanos.


Los derechos humanos deben su consolidación, a una de las épocas más oscuras que vivió la humanidad, como la segunda guerra mundial. Posterior a estos crímenes, los países del mundo se pusieron de acuerdo, para crear una organización internacional que los agrupara a todos, esto es las Naciones Unidas.

 

Según la Carta de las Naciones Unidas, la misma se constituye, entre otros aspectos, con la finalidad de preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que infringió a la Humanidad sufrimientos indecibles; reafirmar la fe en los derechos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; y a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.

 

En la actualidad en nuestro país, así como otros países de Latinoamérica, estos principios que guiaron la creación de un conglomerado de Naciones, para la preservancia de los derechos humanos, se hacen aún más vigentes; ante el surgimiento de nuevos, pero no diferentes discursos de opresión, que buscan, como lo han hecho históricamente, restringir el acceso de poblaciones, en ocasiones minoritarias, a sus derechos humanos, amenazando con ello, los logros ya alcanzados.

 

En el caso de los derechos de las mujeres, en el marco de las Naciones Unidas, a través del Sistema Universal por un lado, y de la Organización de Estados Americanos, con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, por el otro, se han promulgado los dos principales instrumentos de protección de los derechos de esta población, la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belem Do Pará).

 

El recorrido de las mujeres para alcanzar estos derechos no ha sido fácil, pues aún durante los principales hitos que movieron el avance de los derechos humanos, las mismas fueron excluidas, pues históricamente el poder se concentró en manos de los hombres, bajo un sistema que no consideraba a las mujeres como humanas, y con ello, todo aquello que se consideraba femenino estaba subvalorado.

 

Es en ese mundo, donde mujeres valientes, se organizaron para empezar a visibilizar su condición de humanas, es así que podemos recordar a Olimpia de Gouges, quien ante la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, redactó la Declaración de la Mujer y la Ciudadana, destacando que en aquella no estaban incluidas. También, es preciso recordar a otras, como Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott quien ante la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, donde se promulgaban principios de igualdad y libertad, redactó en conjunto con otras y otros, la Declaración de Seneca Falls, señalando que esos derechos no le estaban garantizados.

 

En Latinoamérica hay muchas otras, en nuestro país también, que se negaron a seguir las reglas marcadas por un sistema desigual, legitimado por las mayorías; logrando la reforma de legislaciones y la promulgación de otras, para obtener la condición de ciudadanas, además de incorporar políticas estatales que atendieran las problemáticas que nadie consideraba importantes, porque afectaban a las mujeres o al menos eso se creía. Clara González, Marta Matamoros, Sara Sotillo, Esther Neira de Calvo y Gumercinda Paez, son algunas de ellas.

 

Este año el lema de las Naciones Unidas para el Día Internacional para los Derechos de las Mujeres es “Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”, siendo un llamado a recordar, las luchas que aún son necesarias, y que se están moviendo gracias a otras mujeres, que siguen sin tener miedo o incluso con él, continúan enfrentando a un sistema, ya no legitimado por leyes, sino por patrones socioculturales o religiosos.

 

Como Defensoría del Pueblo nos mantendremos alertas y en acompañamiento de estas luchas, para seguir reafirmando la universalidad de los derechos humanos y el valor y la dignidad de la persona humana.